24.12.25

Navidad 2025


Hace 2025 años, muchos pueblos de Europa y de Oriente estaban bajo el poder del imperio romano, entre ellos, el pueblo judío. Los judíos esperaban un líder que los liberase de la dominación romana, un rey poderoso y guerrero.


Cuando nació Jesús de Nazaret vino con una sola arma: el amor, que se concretó a lo largo de su vida en una profunda compasión por todo ser humano.  Su único poder era ese: una fuerte conexión con su interior en donde se descubrió habitado y profundamente amado por la fuente de todo amor, y por eso le llamó Padre. Lo criaron en la fe judía pero en él pudo más esta experiencia amorosa de Dios que el temor al castigo por no cumplir sus preceptos. Y descubrió que en esta experiencia espiritual radica la grandeza del ser humano. Fiel a lo que sentía, revolucionó las normas sociales en base a su humanidad: en su nueva visión  del mundo, las mujeres y los niños valían tanto como los hombres, los enfermos no eran culpables de su enfermedad, afirmó con rotundidad que ni ellos ni sus padres habían pecado, no juzgaba a los que no seguían los preceptos judíos, sino que comía con ellos para demostrar que las normas están al servicio de las personas y no las personas al servicio de las normas, atendía igual a la suegra de un seguidor suyo, que a un leproso o al hijo o al criado de un centurión romano. No hacía distinción de personas. Lo más fuerte que dijo es que, no es que él fuera hijo de Dios, sino que todos somos hijos de Dios, es decir, hijos del Amor.

Amor es el barro del que todos estamos hechos.

Curiosamente, dicen los evangelios que solo fueron conscientes de su llegada los humildes –los pastores- y los sabios, es decir, los que están más allá de las apariencias. Nació pobre y no fue profeta en su tierra, sino más bien perseguido hasta ser condenado. Los pocos que lo siguieron hicieron que su luz llegara hasta nosotros, pero por el camino pervirtieron su mensaje al hacerse con el poder que era lo que él siempre había rechazado.  De hecho, él se identificó siempre con un cordero indefenso.

Aun así, sigue vivo su mensaje de esperanza. Las luces de la Navidad son una expresión de la luz que este ser trajo al mundo en un momento determinado de la historia.

Cada año necesitamos apostar por la luz y no por la oscuridad, si queremos un mundo aligerado de dolor en lugar de apesadumbrado por él.

No es que la luz elimine el dolor, sino que lo ilumina de tal modo que podemos darle otra lectura. ¿Por qué decimos que vino la luz? Porque Jesús vivió de tal manera que iluminó todo el potencial de ser humano, revelándonos nuestra verdadera identidad, nuestra grandeza, que tanto nos cuesta ver por nosotros mismos. Las tentaciones del desierto son una manera simbólica de explicar su lucha contra su ego hasta que lo venció.  Como ser humano, se desplegó al máximo y dijo “vosotros podéis hacer lo mismo, e incluso cosas mayores”. Por eso lo mataron, porque se fijaron más en lo que consideraron la soberbia de auto proclamarse hijo de Dios ( sin entender de verdad qué significaba eso) que en la otra afirmación: vosotros sois hijos de Dios. Hijos del amor, y por lo tanto naturalmente capacitados para amar.

En Navidad recordamos que seguimos creyendo en el amor como motor del mundo, aunque los titulares de los periódicos sigan proclamando el poder y el dinero como motores del éxito.

La palabra Navidad proviene del latín “nativitas” que significa “nacimiento”.  Es también el solsticio de invierno, el momento del año en el que el sol alcanza su punto más bajo en el firmamento y vuelve a renacer con nueva energía hasta alcanzar el punto más elevado en el mes de Junio. Lo podemos tomar como una oportunidad para tomar fuerzas renovadas y reemprender la marcha a fin de dar vida a eso que en nosotros anhela nacer. ¿Qué hay en ti que desea nacer? Un recién nacido representa inocencia, ausencia de ego, bondad, transparencia, vulnerabilidad, luz. ¿Cuál de estos aspectos te haría más feliz si lo cultivases? 

Qué bueno sería si pudieses tomarte un tiempo para alejarte un momento de las luces, del frenesí de los regalos y las comidas de esta época del año y, en el silencio, escuchar qué te gustaría que renaciera en ti.

Y grabarlo en tu memoria para ir recordándolo a lo largo de 2026. No hacer solo una lista de cosas materiales que quieres comprar, sino elegir qué quieres regalarte tú, que no sea material, que tenga que ver con tu esencia, con lo que te llena y te hace ser más tú, una persona más humana, más genuina. Si te miras desde un yo más grande, desde un observador compasivo ¿qué ves en ti que si ocupase más espacio en tu interior te haría más feliz? ¿Qué es lo que todavía no ha nacido en ti y te haría sentir mejor? O si ya ha nacido, ¿cómo podría crecer mucho más, tanto como necesitas?  ¿La bondad absoluta, sin fisuras, la valentía de aceptarte sin condiciones, el gozo de vivir lo que sea que te toque vivir, la confianza absoluta en la bondad del universo, la pureza de la mirada de un bebé, la luz que irradia por el mero hecho de estar vivo? Identifica eso que en lo profundo de ti quiere SER.  Para averiguarlo, tal vez te ayude escuchar lo que otros ven en ti y hacerte el propósito de creértelo, con la intención firme de practicarlo durante todo el año que viene, hasta la próxima Navidad… y comprobar que es verdad. Que sólo te hacía falta creértelo y confiar. O tal vez lo identificas fijándote en lo que te genera frustración, aquello de lo que te quejas, y buscando justo lo contrario: Si te lamentas del odio que ves a tu alrededor tal vez necesites cultivar en ti más amor, si te molesta la manipulación y el error es porque anhelas la verdad, si no soportas la desesperación es porque necesitas sentir esperanza, si te afectan las personas tristes, tal vez eso te está indicando un anhelo de poner alegría en tu vida. Todo lo que percibimos afuera nos habla de algo que hay en nuestro interior. 

Mi deseo para esta Navidad es que te mires con honestidad y con ternura, adivines qué es lo que más profundamente anhela tu corazón y pongas todos los medios para hacer realidad ese deseo.

Felices Fiestas.🎄
Marita Osés
Diciembre 2025

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A partir del 1 de Enero 2026, dejaré la consulta de Provenza, 214 en Barcelona y haré únicamente coachings -online o presenciales- en mi domicilio de Sant Joan Despí. La razón principal es que deseo dedicar más tiempo a la escritura, cosa que no he podido hacer en estos últimos años. Para ello, ganar las horas que actualmente dedico a los traslados entre mi casa y la oficina será un primer paso. Además, reduciré mi jornada laboral.
Agradezco la confianza que has depositado en mí y espero encontrar la manera de seguir respondiendo a tus necesidades en esta nueva etapa de mi vida profesional.
  🔎Si necesitas información, quieres reprogramar sesiones o simplemente compartir cómo recibes este cambio, puedes escribirme por mensaje privado. Estaré encantada de leerte. Si necesitas información, quieres reprogramar sesiones o simplemente compartir cómo recibes este cambio, puedes escribirme a mos@mentor.es. Estaré encantada de leerte.💗

                      


18.12.25

Amar es un arte y se aprende

¿Has pensado alguna vez que el amor es un aprendizaje                          
Cuando digo amor me refiero no solo al sentimiento de alegría y gratitud por el mero hecho de que el ser amado exista, sino también a todo lo que un@ es y hace a partir de ello: respetar, animar, potenciar, agradecer, reconocer, aceptar, soltar…



El amor es ACTIVO aunque puedas hacer todas estas cosas sentad@ en una silla, porque es una actividad interna: mueve tu corazón, cambia tu actitud, rompe tus esquemas, flexibiliza tu rigidez, abre tu mente, despliega tu potencial y el del ser amado. Para llegar a esta conclusión, he tenido que depurar mucho el concepto de amor que mi experiencia infantil y juvenil me habían legado y que las creencias de mi entorno habían alimentado.

En nuestra infancia aprendemos por mimetismo, absorbemos los patrones de conducta de los adultos y los hacemos nuestros sin saberlo. De adulto, te das cuenta: tengo la negatividad de mi abuela, la rigidez de mi padre, la vitalidad de mi madre….y entonces tenemos la oportunidad de potenciar lo que nos gusta de todo aquello que recibimos y soltar no lo que nos pertenece y no es acorde con nuestra identidad. 

La pregunta ¿Con quién aprendiste a amar? nos permite cuestionar nuestro estilo de amar, descartar aquellos aspectos que quedaron grabados en nuestro disco duro, pero no están alineados con nosotros y potenciar aquellos que sí deseamos conscientemente.


A amar se aprende. 
No somos fuente de amor. Alguien tiene que amarnos primero para que se active en nosotros el potencial de amor.

Todos llevamos la semilla, pero si alguien no la riega, no se despliega. El niño que no ha sido amado no podrá amar. El niño que ha sido mal amado, amará mal porque replicará consigo mismo y con los demás lo que han hecho con él. Pero el adulto puede elegir: Una vez sometes a examen con quién aprendiste a amar y por lo tanto cómo es la calidad de tu amor o el concepto de amor que heredaste, puedes decidir si seguir amando así o hacerlo de otra manera. A lo largo de tu existencia vas viendo otras personas, otras familias, otros estilos de amor que tal vez te gustan más o están más de acuerdo con tu forma de ser y de ver la vida. No es fácil la tarea de salir de la inercia adquirida a lo largo de años, pero vale mucho la pena.

Muchos procesos de coaching🔗 consisten precisamente en identificar formas de amar que brotan de nosotros, pero que no nos hacen felices, y transformarlas en aquellas que están mucho más alineadas con nuestra identidad. Por ejemplo, si has tenido una madre para la cual amar era sufrir, y no quieres perpetuar esta idea de amor, deberás dialogar con esa parte de ti que se ha habituado a ese estilo de amor y no dejar que se te “cuele” en tu forma genuina de manifestar el amor.

Descubre con quién aprendiste a amar y entenderás cómo amas. Comprenderás formas de hacer tuyas que pueden desconcertarte e incluso no gustarte. Cuando entiendas de donde vienen, podrás decidir qué quieres conservar y qué quieres desaprender y darte el gustazo de AMAR A TU MANERA. Incorpora todos los elementos que te den satisfacción y plenitud y desecha aquellos que te hagan sentir tensión o incomodidad. Agradécelos todos, porque te han ayudado a construirte y te han sostenido en otros momentos, y sigue adelante poniendo en tu mochila solo lo que te pertenece,🔗 no lo que vino de otras mochilas y a ti no te sirve. 

No podemos esperar que todo el mundo satisfaga nuestras expectativas, pues cada uno ama con sus limitaciones. Lo triste es que amemos en base a las limitaciones de 🔗aquellos de quienes aprendimos. Bastante tenemos con las nuestras.

Quien te enseña a amar influye en la calidad de tu amor, pero no la determina. Eso lo decides tú. Si los adultos fuésemos conscientes de ser los primeros maestros de nuestros hijos, nietos, sobrinos… en el arte de amar, nos prepararíamos con más conciencia para la magnífica tarea. El amor se aprende, y como en cualquier otro arte, el aprendizaje no tiene fin. Hay que elegir bien al maestro. 

Marita Osés

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A partir del 1 de Enero 2026, dejaré la consulta de Provenza, 214 en Barcelona y haré únicamente coachings -online o presenciales- en mi domicilio de Sant Joan Despí. La razón principal es que deseo dedicar más tiempo a la escritura, cosa que no he podido hacer en estos últimos años. Para ello, ganar las horas que actualmente dedico a los traslados entre mi casa y la oficina será un primer paso. Además, reduciré mi jornada laboral.
Agradezco la confianza que has depositado en mí y espero encontrar la manera de seguir respondiendo a tus necesidades en esta nueva etapa de mi vida profesional.
  🔎Si necesitas información, quieres reprogramar sesiones o simplemente compartir cómo recibes este cambio, puedes escribirme por mensaje privado. Estaré encantada de leerte. Si necesitas información, quieres reprogramar sesiones o simplemente compartir cómo recibes este cambio, puedes escribirme a mos@mentor.es. Estaré encantada de leerte.💗