Por si prefieres escuchar en lugar de leer

Colaboració a "L'ofici de Viure"

Mi participación en “Violencias invisibles” El FOC

12.1.22

Háblate con amabilidad



 De niña pensaba que hablar con un@ mism@ era cosa de locos. Ahora pienso que es lo más cuerdo que podemos hacer. Cuando le diriges a alguien la palabra, lo que  estás haciendo en primer lugar es reconocer su presencia. “Tú estás aquí y yo te veo.”

En segundo lugar, le prestas atención. “Vales la pena:” Y por último, le expresas tu intención. “Me importas.” Es decir,  demuestras  un interés por esta persona.

Si desde que empiezas tu jornada hasta que la acabas no haces esto contigo, al menos una vez, te estás ignorando sin darte cuenta. Estás poniendo tu foco en el decorado y olvidando al protagonista de la película. Y con ello dejas de prestarte la atención que necesitas para funcionar como persona. Pasas a depender de la atención que te dediquen los demás.

Una práctica tan sencilla como mirarte al espejo de buena mañana y decirte: “
Buenos días, X ¿qué puedo hacer por ti?” Te ayuda a tomar conciencia de ti mism@ y a descubrir que hay dos instancias en ti: la que habla y la que escucha. La que pregunta, observa desde afuera con objetividad, y aquella que recibe la pregunta, metida de lleno en la subjetividad de su papel en la película que cada día interpretamos.  Para complicarlo todavía más, se nos cuelan varias voces que hablan por boca de estas dos instancias. Puede que necesites un tiempo largo de escucharte sin juzgarte para llegar a discernir las distintas voces que hay en ti y a descubrir con cuáles te identificas de verdad y a cuál de ellas quieres darle el mando. A lo largo del proceso, algunas acabarán sonando huecas y te darás cuenta de que las habías tomado prestadas,  que a fuerza de oírlas en otras personas las habías incorporado, pero no están alineadas contigo y por eso, si las tomas como propias, te provocan desazón.
Por el contrario, cuando las sueltas, te sientes liberada, ligera, serena.
Solo hay una voz que está perfectamente en sintonía contigo y esa es la que te da paz cuando la escuchas y la sigues.
Si hace tiempo que desconectaste de ella, y te has acostumbrado a dar crédito a otras voces dentro y fuera de ti, es posible que al principio, cuando empieces a escucharla, te desconcierte, te sorprenda, incluso te incomode o te asuste porque suele invitarte a dar pasos que no habías imaginado y no te lleva por el camino conocido. Te lleva a explorar una parte de ti misma o de tu realidad que hasta ahora no habías tenido en cuenta. Es una voz sabia, audaz, benevolente y no vacila. 

¿Por qué es tan importante escucharla?

Porque tu estado de ánimo no depende solo de lo que te ocurre, sino de lo que te dices cuando te ocurre. Si te quedas sin gasolina en medio de una carretera sin estaciones de servicio a la vista, puedes hablarte desde la crítica: “Vaya inútil que eres. No tienes remedio. Cómo puede haberte pasado esto. Con esta cabeza no llegarás a ninguna parte. No sirves ni para prever un viaje sencillo…bla,bla,bla” desacreditas a tu persona innecesariamente. O bien puedes hablarte desde la comprensión: “Qué despiste, tenías tantas ganas de llegar que olvidaste lo que tenías que hacer antes, te concentraste tanto en hacer bien la maleta que una vez hecha te despreocupaste de lo demás…” En este segundo caso, en lugar de inflar el error hasta invalidarte  como persona, lo relativizas y tu credibilidad no queda afectada. Esto ocurre en tu cabeza, en base a lo que te has dicho, pero tiene consecuencias directas en tu vida real. Si haces caso a tu crític@ intern@, reemprendes el viaje sintiéndote pequeñ@ e insegur@. Si escuchas a tu voz amable, reanudas la marcha satisfecha de haber solucionado un contratiempo que ni siquiera ha sido un problema porque no has permitido que cuestionase tu valía como persona. Lo que te has dicho no te roba tu poder personal, te respeta a pesar de tu error.  Porque tú eres más que tu error.

Aún más, te vas content@ de haber conocido a una persona que te ha llevado hasta la estación de servicio más próxima y a otra que no ha tenido inconveniente en acompañarte de nuevo hasta tu coche.

La amabilidad o el rigor con los que te hablas afectan a tu estado de ánimo y tu autoestima. Cuando reaccionas con intensidad a un comentario, un gesto o una acción de terceras personas, antes de que llegaran ellas, probablemente tú ya te habías dirigido   comentarios, gestos o acciones críticas contigo, que te debilitaron e hicieron que estuvieras a la defensiva.
¿Por qué no probarlo? Háblate con amabilidad, trátate con delicadeza y descubre una versión de ti mucho más poderosa y dueña de sí misma.


Marita Osés

12 Enero 2022

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5.1.22

Lo que piensas de ti determina lo que esperas de la vida




¿Esperas que 2022 sea mejor que el año anterior?
¿De qué crees que dependerá eso? ¿De lo que suceda en el mundo o de lo que ocurra dentro de ti?

Lo que sucede fuera de ti está condicionado por muchos elementos que no están en tu mano. Pero en tu territorio, en tu mente, tu corazón y tu cuerpo mandas tú (a menos que hayas cedido tu poder personal a otra persona, a una adicción, a tus creencias, a tus miedos, pero ese es tema de otro post que publicaremos próximamente).    

En cualquier caso, hay un elemento de 2022 que depende  únicamente de ti y es@ eres tú. 


¿Qué quieres hacer contigo en este año que empieza? 

No con tu pareja, ni con tu trabajo, ni con tu familia, ni con tus relaciones.

Contigo.

¿Decirte más cosas, escucharte, dedicarte más tiempo, respetarte, reconocerte, comprenderte mejor, cuidarte, valorarte, divertirte más…?


Si piensas que no mereces, que no vales, si te comparas y no te sientes a la altura, si una voz interna te juzga y no te da nunca el visto bueno es muy posible que no confíes en ti y no te atrevas a creer que puedes hacer cosas bonitas o buenas. No hablo de fantasear, de imaginar, de soñar.
Hablo de creerte que puedes hacer posible lo que deseas. Hablo de confiar en ti.  De conocer tu potencial y tus recursos.

A menudo, lo que piensas de ti no te deja ver lo que eres.

La mente no te permite percibirte porque tiene ideas preconcebidas que impiden que tu ser se despliegue, pues esos pensamientos lo bloquean.

Por eso es bueno pararse a pensar qué imagen te has hecho de ti (que suele venir de los comentarios que recibiste de tu familia en primer lugar, tus amigos, más adelante,  y otras personas que han tenido trascendencia en tu vida).

Si esta imagen de ti mism@,  en lugar de servirte para avanzar, te paraliza, tal vez sea el momento de abandonarla. Y a continuación, mirarte con ojos nuevos y construirte en base a esa otra voz que te susurra al oído -aunque sea con menos frecuencia y en tono más bajo-, que vales, que eres dign@ y suficiente, y cuando le das crédito, te hace sentir bien porque valida tus actos, sentimientos u opiniones. Lo que suceda este año en tu vida, pase lo que pase en el escenario mundial, dependerá mucho más de cómo te mires, y como te sientas a raíz de esta mirada diferente y lo que hagas gracias a la energía que esta nueva percepción de ti vaya  generando en tu interior.
Te invito a mirarte con otros ojos, a decidir qué  persona quieres ser y descubrir en ti los recursos que tienes para serlo.

Parte de la vida es eso: descubrirte y hallar tu plenitud en la aceptación de lo que eres.



Que el 2022 sea una oportunidad única para empezar a pensar bien de ti.


Marita Osés

5 Enero 2022


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