Perdonar no es pretender que todo está bien, si no lo sientes así. Una cosa es estar dispuesto a perdonar de corazón, y otra muy distinta negar o reprimir nuestro dolor o nuestra rabia. Con frecuencia el enfado se considera inaceptable y en nuestra infancia algunos aprendimos a sustituir un sentimiento genuino con otros sentimientos o conductas más aceptables que no nos acarreasen castigo o abandono.
Piensa en tu niñez, en algún momento en que expresaste tu rabia, frustración, enfado. ¿Fueron comprensivos los adultos que te rodeaban? ¿Te escucharon? ¿O te echaron de la sala o de la clase, te riñeron, te ridiculizaron, te ignoraron, te gritaron? ¿Qué mensajes directos o indirectos recibiste cuando sentías rabia? Tal vez te dijeran: “No contestes”, “las niñas no gritan”, “ten más respeto”, “te van a oír los vecinos”, “no seas impertinente” comentarios que invalidaban tu enfado.
Puede que aprendieses a ser un “buen chico” o una” buena niña” actuando de una manera adecuada en momentos en que te sentías incomprendid@ y resentid@. Y ahora, como adult@, puedes seguir reprimiendo tu ira porque estar enfadad@ no es compatible con la imagen de buena persona, buen padre, buena madre, buena amiga, buen profesional….
No podemos ofrecer un perdón verdadero si negamos o ignoramos nuestra rabia.
Perdonar no significa que tengas que cambiar tu conducta a raíz de ello. Puedes perdonar a un amigo que te ignora, pero no tienes por qué empezar a llamarlo para reanudar la relación. Por el contrario, proteger tus derechos y tu integridad emocional puede implicar poner distancia entre esta persona y tú. Puedes perdonar a tu madre porque es muy crítica o muy invasiva, pero eso no te obliga a hacerle confidencias. Puedes perdonar a tu pareja que ha gastado irresponsablemente un dinero, pero eso no te obliga a dejar en sus manos vuestras finanzas. Pero ese perdón hará que tus sentimientos hacia ellos cambien.
El perdón es una decisión, y se otorga en un instante. La confianza requiere un proceso de recuperación.
Perdonar no implica siquiera que te comuniques con la persona. Es un tema contigo mismo, es un cambio interno. Es un cambio de PERCEPCIÓN, OTRA OFORMA DE MIRAR A LAS PERSONAS Y A LAS CIRCUNSTANCIAS QUE ME HAN HECHO DAÑO.
LA RAZÓN para perdonar más obvia no es restablecer la relación con la persona, sino librarte de los efectos debilitantes que producen la rabia y el resentimiento cuando se instalan en ti de manera crónica, librarte del peso que supone el tener un tema pendiente que lastra tus avances en la vida y en tus relaciones.
Entonces, ¿qué es el perdón?
El siguiente concepto de perdón puede motivarnos más a practicarlo. Es tanto una decisión como una actitud, un proceso y una forma de vivir. Es algo que ofrecemos a los demás, pero sobre todo un regalo para nosotros mismos.
EL PERDÓN es la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad del otro (de los miedos, neurosis, errores) y ver la esencia pura y no condicionada por su historia personal, que tiene un potencial ilimitado y que siempre merece respeto y amor. El núcleo positivo.
Para perdonar necesitamos reconocer que si una persona actúa como un “imbécil” o de manera desconsiderada o cruel, su conducta revela la existencia de algún tipo de miedo u opresión. Detrás de su conducta y de sus actitudes hay un grito que está pidiendo respeto, reconocimiento y amor. Lleva bastante tiempo verlo de esta manera, porque nos han enseñado a juzgar al otro (y a nosotros) y pensar que está equivocado o que es imbécil en lugar de pensar que está angustiado y atemorizado.
El perdón es una actitud que acepta que la persona que tengo delante es más de lo que percibo a primera vista o a consecuencia de una conducta que juzgo como reprobable. Acepto que mi percepción es una elección y que si cambio mi percepción, mis reacciones emocionales también cambian. En lugar de una amiga furiosa atacándome, veo una mujer frustrada y asustada que busca aceptación. En la mayoría de los casos, el niño/ la niña heridos son los responsables de nuestras conductas desconsideradas, o inmaduras. Este niño o niña herido viven dentro de nosotros y se manifiesta en nuestra necesidad básica de amor, comprensión y protección que tal vez nos negaron de pequeños.
El perdón te permite ver a la niñ@ herid@, sus condicionantes del pasado y la petición de ayuda que se halla detrás de sus conductas erróneas.
Perdonar implica arriesgarse, confiar y amar.
La persona puede ser plenamente humana, si se libera del destino de ser meramente humana.
“Si tratas a una persona como aparenta ser, la haces peor de lo que es. Pero si la tratas como si ya fuese lo que potencialmente podría ser, la haces como debería ser" (o como realmente y en el fondo ES).
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